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¿BUCEAS SEGURO?

Hasta ahora, siempre habíamos creído que la mezcla de gases más adecuada para respirar bajo el agua es el aire porque es la que respiramos en superficie de forma natural. Sin embargo, al modificar la presión ambiente, puede que no sea la más idónea. La prueba de ello es que aumentando la proporción de oxigeno en la mezcla, podemos alargar el tiempo de permanencia en el fondo, o si es necesario hacer paradas de descompresión, podemos reducir sus tiempos y, si cambiamos el tipo de gas inerte, podemos eliminar la narcosis.

Normalmente, siempre buceamos con aire y tenemos asumidas sus características, ya que las hemos aprendido como estándares de buceo. Nunca nos planteamos la posibilidad de modificar esas características, pero si jugamos un poco con la imaginación, los resultados de las inmersiones que acostumbramos a hacer podrían ser muy diferentes. Imaginemos un tipo de inmersión a profundidades medias, eso es entre 25 y 40 mts, cuyas paradas de descompresión se redujeran a la mitad, o incluso eliminarlas. O inmersiones de gran duración, como son aquellas de más de una hora, en la que después no tuviéramos esa necesidad imperiosa de dormir la siesta por el cansancio que nos ha producido la inmersión. Incluso, para aquellos que les gusta bajar hondo, podemos imaginar una mezcla de gas para respirar durante la descompresión que le redujera el tiempo de las paradas de forma significativa. También podemos imaginar un tipo de mezcla que podamos respirar a mucha profundidad, sin ese riesgo alarmante que supone la narcosis.

Además existe ese tipo de buceador que realiza varias inmersiones en el mismo día, como es el caso de los instructores, los cuales agradecerían poder respirar una mezcla que le redujera los riesgos de descompresión, el intervalo en superficie, y el cansancio que supone esta actividad. Las mezclas de gases que ofrecen esas ventajas son conocidas desde hace tiempo, pero hasta ahora su uso no ha estado al alcance del buceador recreativo.

Los estudios realizados sobre el buceo, por instituciones de diferentes tipos y países, han ido creando la pauta a seguir para planificar los distintos tipos de inmersiones.

Todo buceador con un nivel mínimo de preparación conoce la importancia de la planificación de la inmersión y, dentro de ella, debe conocer los limites de la curva de seguridad y las paradas de descompresión que pueda necesitar, pero sólo tiene en cuenta un gas de la mezcla que respira, el Nitrógeno, y de él sólo contempla uno de los peligros que tiene ese gas, la posibilidad de accidente descompresivo. Normalmente no nos planteamos el riesgo de narcosis o de hiperoxia, que son debidos al Nitrógeno y al Oxigeno, aunque debemos recordar que son problemas que también existen en el buceo con aire comprimido.

El buceo con mezclas de gases, incluido el aire, requiere una mejor comprensión de lo que sucede con los distintos gases que componen estas mezclas.

Cada gas conlleva sus propios problemas, que básicamente son de toxicidad, y de acumulación en el organismo, y no todos afectan de igual manera o a igual presión.

El primer gas que estudiamos cuando nos hicimos buceadores, fue el Nitrógeno. De este gas, que se encuentra en una proporción del 79% en el aire, conocemos ambos efectos pero siempre para la misma mezcla. ¿Que pasa si alteramos esta proporción?

Como sabemos, los dos factores que modifican los efectos de los gases durante la inmersión son la presión parcial a la que se respira el gas, y el tiempo de exposición a esa presión parcial. Con estos principios se pudieron confeccionar las tablas de descompresión que conocemos, y que normalmente usamos para aire. Si tenemos en cuenta los mismos tiempos de exposición a iguales profundidades, pero con un porcentaje diferente de Nitrógeno en la mezcla, y por lo tanto diferentes presiones parciales, veremos que los tiempos requeridos de paradas son también diferentes. Por ejemplo:

Si hacemos una inmersión con aire a 30 mts., la presión parcial a la que respiramos el Nitrógeno seria de 3’16 bar, que es el 79% de la presión absoluta del aire que respiramos. Si la misma inmersión la hiciéramos con Nitrox, con un porcentaje de Nitrógeno de 60%, la presión parcial del Nitrógeno en la mezcla sería de 2’4 bar. Por lo tanto, para calcular la descompresión, podríamos suponer que estábamos a menos profundidad, exactamente como si estuviéramos a 20 mts., pues es a la profundidad a la que el Nitrógeno del aire tiene esta presión parcial (2’4 bar).

Esto nos reduciría la descompresión de manera importante. Si comparamos la misma tabla, un ejemplo seria: si buceamos con aire (21% de Oxígeno) a 30 mts de profundidad durante 35 minutos, deberíamos hacer paradas de descompresión de 3 minutos a 6 mts y 14 minutos a 3 mts. En cambio, si bajamos con EN 40 ( 40% de Oxígeno, 60% de Nitrógeno), no seria necesario hacer parada de descompresión, salvo la de seguridad.

Esta es la causa del éxito que está teniendo el uso del Nitrox en el ámbito del buceo profesional y recreativo.

Pero no hay cara sin cruz, y el uso del Nitrox requiere tener en cuenta los efectos del oxigeno, ya que aumentamos su proporción. Los estudios más recientes sobre los efectos del oxigeno, los hizo la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), que marcó en 1’6 bar la máxima presión parcial de oxigeno que se pude respirar sin riesgo de accidente de hiperoxia, que usando aire es de 66 mts. Aunque el limite recomendado por las distintas escuelas, como es el caso de TDI, es de 1’4 bar., lo que te permite un margen de seguridad en el caso de sobrepasar, por error, la profundidad máxima planificada para la inmersión. De esto podemos deducir que si aumentamos el porcentaje de oxigeno en la mezcla, diminuiremos la profundidad máxima a la que la podremos respirar. Por ello, a profundidades comprendidas entre los 15 y los 40 mts., podemos elegir la mezcla más adecuada para nuestra inmersión, buscando el equilibrio entre los riesgos de hiperoxia y descompresión.

Otra forma de usar el Nitrox que ofrece grandes ventajas es su uso como mezcla descompresiva. Siendo una mezcla con menos gas inerte, la eliminación del mismo, se produce de una manera más veloz, por lo que el tiempo de parada de descompresión también se reduce de forma significativa. Esta es una manera adecuada de uso para inmersiones profundas, con aire u otra mezcla, que requieran largas descompresiones.

Otro problema que presenta el Nitrógeno es la toxicidad, que tiene un comportamiento similar a otros gases narcóticos usados en anestesia. Este problema se ha estimado que presenta síntomas a partir de 35 mts., lo que no quiere decir que puedan aparecer a menos o a más profundidad, dependiendo del usuario y las condiciones en que se encuentre en ese momento. Por esa causa, en las inmersiones profundas es aconsejado planificarlas con una narcosis similar a esa profundidad o menor, lo que es lo mismo, no superar una presión parcial de Nitrógeno de 3’5 bar.

Para poder bajar más hondo se ha investigado con otros gases, que presentan otros comportamientos, y el más adecuado para substituir al Nitrógeno total o parcialmente, ha sido el Helio, aunque se podrían utilizar otros gases como el Neón, extremadamente caro, o el Hidrogeno, altamente peligroso en determinadas condiciones.

De esta manera se inventó la mezcla ternaria o trimix, que es una mezcla de tres gases, Oxigeno, Helio, Nitrógeno, y sus proporciones se expresan en ese orden. Por ejemplo:

16 / 45 / 39 es un Trimix de 16% de Oxigeno, 45% de Helio, 39% de Nitrógeno.

Esta es una mezcla estándar para su uso entre 65 y 85 mts., dado que a 85 mts., la presión parcial de oxigeno es de 1’52 bar y la del nitrógeno es de 3’7 bar, lo que nos daría una narcosis similar a 37 mts. con aire, y no sobrepasamos el limite de riesgo de hiperoxia. El uso de mezclas de gases requiere una preparación mayor del buceador, y es una alternativa para cubrir la necesidad de hacer un buceo más seguro. Se le podría catalogar como "buceo técnico", termino este que engloba las formas de buceo deportivo que sobrepasan los márgenes del buceo recreativo.

Otro problema añadido al uso de mezclas es el material necesario para ello. Casi todas las mezclas de gases se consiguen partiendo de oxígeno medicinal con una concentración del 100%. Dado que este gas tiene un riesgo propio de explosión, y que en altas presiones es capaz de provocar la combustión espontanea de algunos productos muy comunes como silicona, goma, y aceite de compresor, sólo lo puede manipular personal entrenado para ello, y nunca debe hacerse sus propias mezclas un usuario que no esté adiestrado para ello. Es responsabilidad del mezclador la manipulación de los gases y, debe asegurarse de suministrar la mezcla requerida.

Así mismo, es responsabilidad del usuario, conocer los porcentajes de la mezcla que va a respirar mediante el uso de analizadores de oxígeno, que pueden ser del mezclador o del usuario.

El material propio del usuario puede ser el mismo que viene utilizando para el buceo con aire, siempre que la mezcla no se realice en su propia botella, o que el porcentaje de oxígeno de la mezcla no sea superior al 40%, dado que los materiales usados en las juntas y los lubricantes derivados de la silicona no son compatibles con el oxigeno en concentraciones superiores al 40%, por no hablar de la suciedad interior de la botella. Cuando sea requerido el uso de Nitrox de alta concentración de oxigeno, superior al 40%, para uso descompresivo, se ha de hacer con botellas y reguladores que estén en servicio de oxigeno, esto es que están completamente desengrasados, botellas limpias y secas interiormente, juntas y tóricas de materiales compatibles con oxigeno, como es el vitón, latiguillos especiales recubiertos interiormente con materiales compatibles, y todos los lubricantes usados deben ser también compatibles con oxigeno. Además, estos materiales requieren una atención especial para que se mantenga permanentemente en servicio de oxigeno.

Así mismo, es necesario que la batería de carga donde se deba hacer estas mezclas, también este en servicio de oxígeno. Las estaciones de carga de aire que hay en la actualidad pueden modificarse para suministrar estas mezclas, y sólo han de contar con una batería de carga en servicio de oxigeno y un sistema de filtrado adicional que garantice la limpieza y la sequedad del aire que ha de usar para el mezclado. Así mismo han de contar con un analizador de oxígeno y un personal cualificado como mezclador.

Tanto el mezclador, como el usuario deben pasar los cursos adecuados que le acrediten como tales. Así, el usuario, podrá exigir al mezclador garantías de calidad de la mezcla que respira, aunque sea aire. Por contra, el mezclador deberá exigir al usuario una titulación que le garantice el uso correcto de la mezcla que suministra.

Las botellas con mezcla diferente al aire deben ir correctamente señalizadas, con una banda de color de 10 cm de ancho que muestre claramente escrito el gas que lleva dentro, y con una etiqueta de porcentajes de la mezcla, indicando la profundidad máxima a la que se puede usar. Dependiendo de la mezcla de gas, los colores de estas bandas son diferentes, para evitar posibles confusiones. (verde-nitrox, rojo-trimix, negro-oxígeno, azul-argón)

Si bien el material propio del usuario para algunas mezclas puede ser el mismo que ya usa, el buceador que pretenda bajar hondo, y deba usar distintas mezclas en la misma inmersión, debe ampliar su stock de material y aprender a gestionarlo debajo del agua, ya que debe respirar estas diferentes mezclas en sus correspondientes cotas.

Todo esto lo podemos resumir como la posibilidad de elección de la mezcla adecuada para cada profundidad.

El Nitrox es la mezcla adecuada para respirar entre 15 y 40 mts como única mezcla de fondo. También es adecuado para respirar como mezcla descompresiva en sus correspondientes cotas.

El Trimix es la mezcla adecuada para respirar a profundidades mayores de 40 mts calculando sus proporciones para la profundidad máxima a alcanzar.

El buceador recreativo normal puede acceder al uso de estas mezclas, mediante cursos especializados que son de conocimiento progresivo, y no debe hacer uso de mezclas de gases diferentes del aire si no está preparado para ello, ya que desconociendo los procedimientos adecuados, el mal uso de las mezclas, es altamente peligroso.

Algo que a simple vista parece bastante complicado de entender, es muy sencillo de alcanzar. Convertirse en "buceador técnico" es algo bastante común fuera de nuestras fronteras, y hoy en día ya se puede hacer en nuestro país, dentro del marco de organizaciones reconocidas internacionalmente, como SSI-TXR. Esta ofrece los cursos necesarios para poder usar o hacer estas mezclas correctamente. Así mismo, están empezando a surgir en nuestro país las estaciones de carga adecuadas a este tipo de buceo, aunque en otros paises como USA, Egipto, Australia, Inglaterra, Francia y otros más, ya existan desde hace tiempo.

El buceo técnico es la alternativa al tipo de inmersión que se ha estado haciendo hasta ahora, sin garantías claras de seguridad.

Master Instructor SSI#38053: Leonardo Tournier - Centro de buceo 325 LA TournierDiversTel. (0054 - 221- 483-5359) - Cel. (0054 - 221 - 15 - 477-9463) - La Plata, Buenos Aires, Argentina
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