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Preparado
para la inmersión luego de 2 años sin hacerlo y con las mismas
ganas que el primer día ,me reuní con compañeros buzos con el
fin de evangelizar a un amigo al mundo subacuatico. Matias Kilmurray (Volver..)
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Dentro del camarote del golfo azul ,se sentían fuera los resoplidos de ballenas francas, eran ya de noche y con la cubierta escarchada ,que en silencio nos preparábamos para la inmersión nocturna ,esa sensación de emoción ,adrenalina ,como a la vez curiosidad y ansia vivaaaa!!!!!!!!. repartimos luces químicas ,para colocarlas amarradas correctamente a los rovinetes de los tanques ,como medio de visualización personal, preparábamos el resto del equipo y nos disponíamos a hacer el brifing de la inmersión . leo tournier,el pelado traversa ,Mario valotta y Matías kilmurray quien les habla. con agua de 9ºc en mi ordenador y un buceo de 14metros de alucinantes emociones visuales y la fauna que nos rodeaba,pulpos rojos ,los sifones de bibalbos que florecía en el fondo como un prado de margaritas ,tenóforos con su propia luz y las vagas señales luminosas nuestras generaban un mundo sorprendente y atrapante los peces durmiendo entre las rocas y alguno que otro en escasa actividad.eramos espectadores de un mundo que parecía indiferente a nuestros movimientos. luego de 45min ascendimos y en cubierta la emoción de lo visto y el clásico pensamiento y sentimiento cómplice de buzos tras una inmersión en una experiencia única por si misma e irepetible. Un fuerte abrazo a mis colegas buzos Matías Kilmurray (Volver..) |
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FERNANDO DE NORONHA (2009) Un buceo. Solamente uno. Para todos mis amigos buzos, Luigi. ¿Qué se siente… miedo? No, miedo, no. Pero mejor te cuento todo, porque se sienten muchas cosas. Cuando te dejás convencer por Leo, te parece que sos un grande del buceo. Pensás en un montón de cosas… pero, total, falta mucho. Cuando llegás a Fernando de Noronha ves tantas cosas lindas y hacés unos buceos tan bárbaros que no te acordás del tema. Cuando te reunís con los candidatos para que te explique el Master Diver de Atlantis cómo va a ser la cosa te parece lindo y … fácil. Cuando te ponen a prueba para ver si podés hacer la inmersión te matás, flotas como quien vuela y casi no respirás para volver con el tanque lleno. La noche anterior. Bueno, la noche anterior, es otra historia. Estás preocupado, no te dormís como todos los días ni bien ponés la cabeza en la almohada. Pensás que, pase lo que pase no podés subir a la superficie… y vas a estar a casi 60 metros de profundidad. Claro que va Leo; y tres master divers locales … pero … y si me narcotizo? ¿Y si sucede un accidente…si me enredo en algo … si engancho el equipo en algún pasaje de la Corbeta… si pierdo el control? No, el control no voy a perderlo, de eso estoy seguro. Algo comienza a afirmarse en tu interior ¡claro que no perderé jamás el control! Avisaré de cualquier accidente. Todos los master divers están preparados para ayudarme y con los equipos de dos tanques con capacidad para llevarme tranquilamente a la superficie. Tampoco son mancos mis compañeros. Somos uno. Es decir, invencibles. Te juro que dormís convencido que sos un buzo capacitado y nada puede pasarte. La mañana siguiente ya la suerte está echada y te sentís impaciente por lanzarte al agua. Todo el equipo revisado … varias veces … estamos llegando …¡Vamos de una buena vez: al agua! Descendés por unos cabos y el master diver te guía despacio. Leo hubiera querido bajar más rápido para tener más tiempo de buceo en la parte profunda. Pero las normas de seguridad han cambiado y se han hecho más conservadoras. O sorpresa! sin darte cuenta, los oídos se han abierto y no sentís ninguna molestia. Ya se ve la silueta de la Corbeta allá abajo … es enorme. ¡Llegaste! No lo podés creer. La visibilidad es impresionante y mirar hacia arriba te recuerda lo profundo que estás. Todo se hace conforme a lo planificado y conversado una y otra vez. Te desplazás por la cubierta en el sentido programado y das la vuelta a todo el magnífico naufragio, con las paradas previstas para ver todo y para dejarte fotografiar como una exigencia justificada de tu ego. La Corbeta Ypiranga yace el lecho marino en posición de combate. Inspira respeto es ... hermosa. Comprendo que es un buque de guerra hundido, sí, todo lo que quieras, pero es hermosa y serena. Reposa allí con vaya a saber que dejo misterioso de satisfacción por la labor cumplida de quien navegó gallardamente los mares hasta que decidió gozar de un descanso acaso merecido. No importa. Allí estará en mi recuerdo para siempre. Orgullosa vaya a saber de qué, exhibe su prestancia en fondo del mar. Porque, ¿dónde sino van a morir los barcos? La rodea una paz difícil de explicar. Es un sentimiento que solamente puede llevarse en lo profundo del alma y compartirlo con quienes la han visitado. Es tan fuerte la impresión que no sé si volvería a visitarla. Sería como una profanación turística a algo místico y único. Desde luego, no afirmo estar cuerdo, sino que es lo que siento en este momento en forma personal. Y luego el ascenso, la flotabilidad neutra perfecta, con la parsimonia de un veterano, haciendo todas y cada una de las paradas de acuerdo a lo programado y ya encontrando en la mirada de tus compañeros y amigos, en sus sonrisas, algo que no les habías visto antes de bajar. En la superficie, empujados por las olas, unos abrazos que transmitían también sentimientos difíciles de explicar, amistad, camaradería, la alegría del triunfo…formas de felicidad al estilo de cada cual. En fin, qué otra cosa decirte. ¿Miedo? No, nunca tuve. Luis Salessi (Volver..) |
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Bueno
Amigos subacuaticos, al fin puedo decir con mis propias
palabras lo que senti al sumergirme dentro de un mundo
totalmente diferente al que estoy acostumbrado. Pablo Ezquivel (Volver..) |
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Hola Leo! Cómo
estás? Espero que bien... |
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Queridos nuevos amigos: son las 23:41 hs del 27/4 y como
diría beto hace como 30 horas que somos buzos, jajaj (que grande
beto). Es en este preciso momento al leer las hermosas palabras
de Uds. que me doy cuenta el por que de este DIA tan raro. hoy
me levante 7:30 de la mañana cansado como si hubiese corrido 100
mts mas que Forrest Gump! Luego de estudiar hasta las 17 hs
sintiéndome raro, pare a pensar... (ya eso es raro) y me
preguntaba: que carajo me esta pasando?, el sentimiento era como
una especie de tristeza/aburrimiento , no se como que me faltaba
algo. y ahora que leo esta cadena de mails me doy cuenta que me
faltaban Uds., la cantera, y todo el equipo de buceo. La verdad
que cuesta mucho tomar conciencia de las cantidad de puertas que
se nos abrieron a partir de esta nueva experiencia. Realmente
sobre el grupo que se ha formado no queda mucho por decir... en
lo personal me vine MUY CONTENTO con la calidad de personas que
conocí, porque como decía Leo en el buceo florece la
personalidad de cada uno, y de todos los que fuimos a la HERMOSA
CANTERA creo que seria imposible poner a uno por encima de otro,
realmente cada buceo, sea con el grupo que sea, no parábamos de
hacernos señas de si estábamos OK! todos preocupados por hacer
lo imposible por no separarnos (aunque a veces no lo hayamos
logrado, jjajaja), ayudándonos en la habilidad del lastre, en
fin un montón de ejemplos. Simplemente les agradezco de todo
corazón haberme hecho sentir TAN BIEN!!!
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Costó volver con la cabeza a la rutina, cuando ésta se quedo allá, en algún lugar de la cantera de Ferrando.- Repasando un poco, tratando de repetir algunos instantes que pasamos, no puedo evitar que se me escape una delatadora y tímida carcajada.- Porque fue un derroche de risas las que dejamos en la superficie y después, abajo del agua todo cambiaba. El mundo seguía girando, y nosotros nos sumergimos. Para quienes nos vieron de afuera, desaparecimos por unos minutos.- Para quienes estuvimos abajo sabemos que aparecimos en un mundo diferente. Por momentos no sabes si estas quieto, subiendo o bajando, si avanzas……entonces seguís pataleando, solo disfrutando de ese mágico instante, de la sensación de estar envuelto en agua!!! O como diría Blas, en el seno materno.- Pocos momentos en la vida de una persona trazan una línea que marca un antes y un después.- Sin duda el chek out en la Cantera de Ferrando fue uno de ellos… Les mando muchas burbujas, Barbara Brown (Volver..) |
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Queridos Buzos o... "Buzos de Cantera"... Realmente coincido con todos vuestros comentarios acerca del significado de la experiencia vivida estos dos días en la tan renombrada "Cantera de Ferrando". Me es imposible concentrarme tan solo por un instante en realizar mi tarea laboral diaria. Cada momento vivido en el "Hogar del Hombre Sapo" se transforman en momentos irrepetibles, y los momentos irrepetibles son todos aquellos que no se repiten, y los momentos que no se repiten se extrañan ! Hoy la Cantera ya no es ese lugar oscuro y temido que mi imaginación construyó a medida que se acercaba el día del check out, hoy para mi esa Cantera es el lugar en donde descubrí el verdadero significado del Buceo. Será oscura, fría, lleno de algas y viejas feas, pero a pesar de todo, me movilizo mucho poder sumergirme en ella sin tener a mi alrededor paredes de color azul. Hace un mes, Barbi me propuso empezar con ella un curso de buceo... "Ni en pedo !!!" salió de mi boca antes que ella finalizara su propuesta. Hoy tengo que agradecerte lo "rompe pelotas" que fuiste en tu insistente reclamo para convencerme en iniciar el curso. No solo iniciarlo sino en cambiar mi "renegades" que tenía en las primeras clases. Nena lo lograste !! y te lo voy a agradecer siempre porque sabes muy bien que no solo logré bucear sino también logré otras cosas. Entre las otras cosas... había una fobia, de la cual Leo, se me cagó de risa en la cara. Hasta cayeron lágrimas de sus ojos cuando se comencé con mi relato de fobia... Peor fue mi primer buceo en Montego, entré y salí 4 o 5 veces de la pileta preguntándome que hacia con un mascara que se me empañaba cada 2 segundos, un aparato en la boca que me tiraba aire seco y frío... unas patas de rana que ni me podía mover... y un tanque que pesaba 2 toneladas... en definitiva me preguntaba "que carajo hago acá?"... y lo peor es que enfrente lo tenía a Leo demasiado tranquilo. Me hacía señas con sus manos para que me tranquilizara... yo explotaba y él solo me miraba diciéndome "tranquilo Maxi, el buzo es tranquilo". GRACIAS LEO!!!!! Que decir de mis compañeros del curso... "La Polilla" lleva el número 10 en su camiseta, un 10 en el examen. Vir impresionante !! y Beto aunque seas "tripero" me reí mucho de tus comentarios.... pero no de todos! ( a ver si después te crees que sos gracioso... ) Ah.., y si pareces de 42 ! Reconocer a los "Hobbits" como dos fenómenos !!! Lo digo muy en serio... Bruno un capo! desde el primer día de "mierda" por el que pasé en Montego hasta la inmersión que hicimos el sábado, siempre estuviste ahí, preguntando constantemente si estaba todo ok y alentándome permanentemente! Ale.. sinceramente me sorprendí cuando casi te confundo con un renacuajo o el "Hijo del Hombre Sapo" debajo del agua marrón de la Cantera, increíble ver lo fácil que hacías todo !! Blas, impresionante lo tuyo! hasta un poco de envidia puede llegar a generar tu logro. Bautista o Lorenzo Lamas ( por lo de renegado... no? ) un guía extraordinario... "donde carajo nos lleva este pibe?" me pregunte a 7 metros y debajo de una especie de hueco en la roca que tenía la pared, mientras que nos enredábamos con las algas y tratábamos de llegar a no se donde... Rafa, escueto pero conciso !! Gracias por salvarme con el papel higiénico el domingo... Ricardo, espero que intentes venderme en un remate la aleta que te quedó ! Gracias a todos Ustedes no solo descubrí el buceo, me enamoré del él, de su entorno, de su gente, y de la tranquilidad que me dio aunque sea por dos días. Hoy tengo ansiedad y ganas de sumergirme nuevamente, lo antes posible en cualquier lugar del planeta (en cualquier cantera aunque siga siendo un "buzo de cantera")... y sin miedo a mi ex fobia. ! Maximiliano Costantinis (Volver..) |
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Por favor.... Que
buenos comentarios acabo de leer..., grande Viri... Que buen
Testimonio Blas. Ahh!! y tambien el de Bruno. Alberto Banfi (Volver..) |
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Con apenas algunas horas de regreso de Colonia, Uruguay, puedo imaginar a mis compañeros de este primer viaje haciendo el esfuerzo por volver a conectar y sintonizar con la rutina diaria. Puedo imaginarlos, tratando de explicar, inexplicablemente, la mística experiencia y reconfortante sensación de haberse dejado engullir por ese gelatinoso, frío y oscuro mundo subacuático, reducto y santuario del Hombre Sapo: La Cantera de Ferrando. Por un momento, creo pensar que mi incipiente condición de Open Water me lleva a sobredimensionar la experiencia vivida en Ferrando, y después comprendo que mi percepción no es equivocada: todo comienza allí, en ese lugar, fuera y debajo del agua; y uno empieza a comprender que lo importante y esencial no se trata tanto del “Dónde”, sino más bien del “Cómo” y del “Porqué”. Comprendí que el aprendizaje del “Cómo” ser un buen compañero bajo el agua o en superficie, es el mayor desafío y la principal habilidad que hay saber desarrollar, más allá de la futura colección de hojas de bitácora, certificaciones y brevets que uno pueda llegar a cosechar. Nada se compara al placer de saberse acompañado y contenido, y nada me resulta más gratificante que el poder decir que en Ferrando he experimentado un enorme bienestar, fuera y debajo del agua, gracias a esta “innata habilidad” de mis compañeros de viaje e inmersiones. Y el “Porque” bueno, más allá de las razones y motivos particulares de cada uno de nosotros, no hay dudas que luego de esta experiencia, “algo” en nuestro interior se modifica, se reinventa, se corrige o simplemente se reafirma, y entonces uno comprende que hay “un antes” y “un después” de Ferrando. Cómo sostiene Leo: "Si bucearon en Ferrando, no hay otro lugar que se les resista..." entonces uno empieza a sospechar que este viaje de iniciación es tan sólo el anticipo: el prólogo de un libro de relatos infinitos que espero nunca dejemos de leer…y si todavía les queda alguna duda, he aquí Blas y su testimonio, para confirmarlo: Testimonio de Blas presione Aquí Virginia Ucar (Volver..) |
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Son las siete de la mañana. Jamás me levanto a las siete de la mañana en vacaciones, pero algo especial me motiva hoy. San Andrés es cálido y apacible, y el día es perfecto. Mientras armo la mochila veo a mis amigos durmiendo y me hace gracia… parece que fue una noche agitada. No me importa demasiado; valió la pena acostarse temprano. Sobre el micro voy pensando en aquella mañana de octubre en Puerto Madryn cuando hice la primera inmersión en aguas abiertas. Nunca me pude desprender de ese día sagrado; jamás habrá inmersión como esa… y tampoco distinta. Siempre me devuelve a la fuente. Es, en una forma extraña, la primera de todas, y todas mis inmersiones a la vez. En la operadora lo de siempre: “dejáme ver tu brevet”… “firmáme esta planilla”… “son tantos morlacos por cada buceo doble”… “¿no tenés un amigo que quiera hacer un minicurso? Nosotros en un día lo hacemos buzo!!!”… “No gracias, a mis amigos no les gusta ahogarse todavía”… “Pero los llevamos a 15 metros nomás!!!”… “daaaaleee, un amigo más, un amigo menos… que diferencia te hace”… “Señor, no se enoje, pero empiezo a sospechar que me formaron con otros criterios”... En fin, todos los buzos arriba del bote y a cortar el agua a toda vela hacia nuestro rinconcito azul. El agua color turquesa parece competir con el celeste del cielo a ver cuál es el más nítido de los dos. El casco golpea contra las olas y ese intenso olor a mar me anticipa como a baldazos lo que esta por venir. En el sitio, todos estamos preparándonos. Un experimentadísimo buzo hace alarde de su destreza frente al resto, pero segundos más tarde arma su equipo totalmente al revés; un par de italianos con más implementos que conocimientos se atan a las piernas unos cuchillos que pesan como dos kilos; otros están en busca de una luneta perdida. En medio de ese ruido necio oigo una sola voz y es la de Leo. Lo oigo clarísimo y me anticipa todo lo que estoy viendo: “cuando salgas a bucear solo vas a ver muchas irregularidades”... “vas a sentirte más exigente que el resto”. Ahora entiendo y agradezco: me exijo porque me exigieron hacerlo; me exijo porque así me enseñaron y porque así es como se disfruta de muchos buceos por el resto de la vida, y no de unos pocos… Me exijo porque me quiero divertir sin arruinarle la diversión a los demás. Ahora sí! vestido, equipado y habiendo chequeado todo con mi compañero ya no puedo esperar más… el agua me llama. Segundos de entusiasmo. El instructor me grita “¡libre!” y es sin duda la mejor palabra del mundo. Me deslizo hacia atrás y disfruto de ese instante renovador que existe entre la caída y el agua, entre este mundo y el otro. Es de golpe que siento como me envuelve, como me enlazan sus brazos azules, como me susurra su líquida voz de milenios y milenios. Es como caer en la cuna, volver al origen de toda la vida: es volver al seno materno. Ya está. Todo ruido ha callado ya, y ya no importa. Todo histrionismo queda abatido por ese majestuoso silencio y el ego más grande se hace añicos contra la inmensidad del mar. Ese mismo mar que, en un sentido eterno, algún día vio florecer a las más gloriosas civilizaciones de Centroamérica; el mar por el que un día vieron llegar a su exterminador montado en tres carabelas; el mar por el que navegaron los hombres de Morgan cargados de oro ajeno; el mar por el que llegaron al puerto de Cartagena hombres, mujeres y niños arrancados de sus hogares en África. Ese mismo mar que hoy alimenta un pueblo que pesca para vivir, y vive para bailar, y baila para reír, aún cuando la pesca no siempre sea buena. Bajo el mar de los siete colores el veril se hunde en una mística e infinita penumbra. Miro hacia lo profundo como pidiendo permiso, porque sé que aquí estoy de invitado por un rato. Y nado solo junto con los peces, únicos y dignos custodios de los grandiosos secretos abisales. |
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Escribo por que simplemente, tenia
ganas de contarte que, tus vivenciasen el paraiso natural, me
parecieron hermosas y diferentes a la vez, distintas de
cualquier lugar en el mundo, simplemente por ser ESE
LUGAR................. ese lugar que espero conocer y no solo
como buzo, sino como biologa de corazon............ Galapagos:
islas de vida. Guadalupe Sanchez (Volver..) |
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Querido Leo:
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Leo: tuve el gusto de recibirme de open water con vos
hace un par de años, y la verdad es que por un motivo u otro
no había vuelto a bucear. En el mes en curso fui de
vacaciones a República Dominicana y ahi si me decidí a tener
la magnífica experiencia de plasmar todo lo aprendido con
vos. Sinceramente no tengo más que palabras de
agradecimiento hacia tu tarea de docente, porque ahi en el
fondo me di cuenta todo lo buen profesor que sos. Fue una
experiencia formidable, que espero poder seguir repitiendo.
un fuerte abrazo
Jorge "Colo" Reina (Volver..) |
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Es difícil describir ese cóctel perfecto de sentimientos y emociones, el convertirnos en privilegiados espectadores, espiar diferentes formas de vida, volar sobre un arrecife, sentirse único, relajado y en paz ………Como olvidar los almuerzos en el inconfundible Astuto; las risas infinitas; la inmejorable compañía; el sol y sus 32 grados…..…. Maracaibo con su seductor azul profundo; las perfectas cavernas de Punta Sur; lo loco de un cenote………..Como olvidar a cada uno de ustedes, como olvidar que estuvimos ahí.-
Leandro Pereyra (Volver..)
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...Todavía recuerdo la primera vez, allá por el ’90, cuando por primera vez Leo nos ofreció “probar”, en la pile del Centro Acuatico Puchuri, lo que era respirar debajo del agua. Yo en ese entonces tenia mucho miedo (solo tenía unos 6 años de edad), de solo pensar que te ponían un cinturón con plomos me daba un poco de cosa!... los años pasaron y fui teniendo confianza a esa actividad que de a poco me fue gustando cada vez más… Así comenzaron a hacerse viajes a Puerto Madryn, con el motivo de poder realizar los “Bautismos de Mar”… fue una experiencia increíble, pasar de una pileta de cemento a aguas abiertas, con una fauna impresionante y buceando en barcos hundidos. Los años pasaron y llego la oportunidad de poder formar parte del primer grupo Open Water Diver a cargo de Leo Tournier. Para todos era comenzar una etapa nueva, pasar de bucear de la mano con un guía a tener que “soltarte” y comenzar a investigar ese maravilloso mundo que existe bajo el agua. Así llego el día de tener que ir a Colonia a realizar el Check out en la cantera Ferrando. En aquellos tiempos prácticamente no existía vida alguna en la Cantera!!!, solo estábamos los árboles, el agua (helada!!!) y nosotros. Pese a que si fuera poco, solo habíamos conseguido como trajes de neopreno que, aunque yo mal no recuerde, solo 1 de ellos estaba sanito!!, todos tenían agujeros por todos lados… la verdad que se sufrió mucho el frió!!! Al margen de ese “pequeño”problemita, todos salimos a bucear, sufrimos de frío, pero pudimos realizar todas las destrezas que Leo quería que hagamos para así poder obtener el titulo de Open Water. En el año `99 pudimos realizar un Vida a Bordo con el Golfo Azul. Cuando me presentaron a todos mis compañeros de viaje, me di cuenta de que era el más chico del grupo… pensé para mi mismo: “me voy a re embolar!!”. Terminó siendo un viaje maravilloso, me divertí como si estuviese con mis mejores amigos, buceamos con lobos marinos, hicimos buceos de naufragios, y solo nos faltaba una cosa: bucear con ballenas. Recuerdo que no habíamos tenido la posibilidad de bucear con una de ellas, y en el ultimo buceo, Leo me dijo al oído: “vas a ver que ahora mientras buceamos, se nos va a aparecer una ballena”. Yo en ese momento tenía pocas expectativas de que eso suceda… Terminando el buceo, nos encontrábamos haciendo la parada de descompresión, y de pronto… todo se puso oscuro, miramos hacia arriba y sobre nosotros estaba pasando una ballena!!, fue una sensación que nunca la pude explicar con palabras… solo había que estar ahí para poder describirlo. Salimos a la superficie y teníamos a ella, a tan solo 2 metros de nosotros… fue una cosa que corrió por dentro mío, algo inexplicable, una sensación que solo los que pudieron estar en ese lugar pueden explicar… En el año 2001 pudimos ir a Cozumel (México), fue un viaje fantástico… es un lugar en el que hay toda especie de peces… corales de todo tipo y color, y una visibilidad increíble. En ese mismo lugar pudimos ir a bucear a los Cenotes (las conocidas “Cavernas”). Fue sin lugar a duda uno de los tantos mejores buceos que tuve oportunidad de realizar… un lugar con una visibilidad de unos 100 metros, y una sensación que no tengo palabras para explicar… Por todo esto y por los maravillosos lugares que me hiciste conocer, te agradezco Leo por haberme metido en este mundo maravilloso que existe debajo del agua!!... Un cariño para todos… y como dice Leo: “bucear es un placer, pero si es con amigos, el placer es doble!!” Andrés Cattaneo (Volver..) |
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Siento flotar en el aire, creo estar en la luna, guardo en mi memoria un gran tesoro encontrado en el fondo de las aguas generosas de luz y vida…. atardeceres rojos sobre el mar, delfines bailando su propia danza, ballenas saludando con sus colas, lobos marinos invitándonos a jugar… Prepararnos para la gran aventura, trajes, tanques, lunetas, aletas, etc. todo debe que estar allí, en orden y en buen estado, la adrenalina constante vibra en mi cuerpo y ya lista para saltar! Allí en el agua, esperando al grupo, el descenso…. Es de noche, haré mi primer BUCEO NOCTURNO…. mas adrenalina, ya en el fondo, un haz de luz, mi compañero y yo, solo vemos el camino a recorrer, por el que debemos regresar, será el mismo a la vuelta? … Silencio que se escucha y oscuridad que se ve, sensaciones encontradas de querer irse y querer seguir, los latidos ensordecedores del corazón, frió y calor, duda y seguridad, nerviosismo y serenidad, estamos volviendo con el éxito en nuestras manos… pero faltaba algo… el instructor nos reúne en un circulo perfecto, de rodillas en el fondo, todos con sus linternas en la mano y los ojos fijos en él … hace señas, todos entendemos, a la cuenta de tres… se apagan las linternas… siento que mi corazón va a estallar, pero la belleza y la emoción nos paralizaron porque millones de pequeñas lucecitas flotaban a nuestro alrededor… NOCTILUCAS!!! Así se llaman!!! nos contaron mientras tomábamos una sopa caliente que siempre tenía preparada la tripulación del catamarán, cuando todos estábamos dentro y sin pedirnos permiso hablamos a la vez sobre lo vivido…. Conservo el tesoro intacto….recuerdos, aventura, emoción, calidez humana, amigos, compañeros, fotos, filmaciones, aromas, colores, lágrimas, sonrisas, sueños, experiencias, placer, aprendizaje… cuando me preguntan que se siente? Yo respondo: “imposible de decir con palabras, HAGANLO!!” Cecilia Monsalve – (1998) ADVANCE 117L990262LA - Puerto Iguazú – Misiones. (Volver..) |
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Probablemente sea difícil de imaginar un buzo con hidrofobia y aunque cuando comencé a experimentarla no sabía ni siquiera que se llamaba de esa forma, sabía que el agua me generaba una profunda sensación de temor y desprotección. Desde chica, el sólo hecho de asistir a una quinta que tuviera una pileta, despertaba mi lado más vulnerable. La parte “bajita” me dejaba tranquila pero en cuanto alguien intentaba animarme a abandonar mi lugar seguro para llevarme al lado más profundo, mi cara se desdibujaba y el miedo se hacía presente. Lógicamente esta situación se acrecentaba cuando en lugar de una pileta mi aventura era en el mar. Es seguro que a la gran parte de los chicos les sucede esto pero en algún momento lo superan y logran disfrutar del agua cada vez que pueden. En mi caso no fue así. Cuando ya tenía veinte años recibí una invitación para vacacionar en Florianópolis, en el sur de Brasil. Según me decían las aguas eran amigables y eso me dejaba bastante tranquila. Viajé junto a la familia de mi novio, mi segunda familia, quienes iban a su vez con una unos amigos... los Tournier. Difícilmente hubiera imaginado que yendo en compañía de tantos buzos iba a terminar siendo una más... yo, la que tenía miedo al agua, la que aprendió a nadar a los 16 años a fuerza de voluntad, la que fue a Cozumel (cuna del buceo) y no buceó por miedo. Me resultaba completamente imposible. Sin embargo, a los pocos días de estar disfrutando del sol y de la playa, surgió la propuesta de hacer el bautismo de buceo. En primera instancia pensé que no, no podía imaginarme estar debajo del agua, en lo profundo. Después, escuchar los relatos de sus experiencias en buceo me despertaron la curiosidad y las ganas de compartir con ellos, mis seres queridos, esa experiencia. Pero sabía que me faltaba algo para animarme a superar mi temor. Ese algo apareció algunos minutos después con la idea de ser él quien me llevara en mi bautismo. Ese algo... ese alguien, se llamó Leo Tournier. Así, acepté hacer una prueba en la pileta de la operadora para ver si me sentía a gusto y confirmar o no mi bautismo en la isla de Arvoredo. Entrar en la pileta no fue complicado, el agua no me llegaba más que a la cintura. Leo se encargó de colocarme el equipo, completamente ajeno para mi. Desde el momento en que entramos en la pileta, la cara de Leo cambió, al menos del Leo que hasta ese momento era un compañero de vacaciones, risas y chistes constantes. Su cara se llenó de seriedad, pero no de esa que connota preocupación, sino de esa que demuestra concentración en lo que hace y que en mí comenzó a generar confianza. Una confianza que se hizo más presente cuando debajo del agua me explicó los pasos mínimos para el buceo, cuando con una paz enorme me tomó de la mano y me hizo dar una vuelta a la pileta, cuando después de eso que para mi era todo un logro, con mucha dulzura me señaló e hizo su gesto de aplauso, ese que todos conocemos. No hace falta decir que mi decisión de hacer el bautismo se terminó de afirmar ese día, por lo cual Gustavo, Luciano, Leo y yo compartimos en Arvoredo el fin (aunque no por completo) de mi miedo al agua. Gracias a ellos, gracias a su serenidad y a la confianza que me inspiraron, pude hacerlo.
Leo me inspiró al
regreso de las vacaciones a hacer el curso de Open Water junto a
mi prima Macarena y fue algo único e irrepetible, porque una vez
más debajo del agua me sentí bien, porque Leo siguió generando
una sensación de protección que pocas personas habían generado
en mi en torno al agua y porque gracias al buceo compartí
hermosos momentos con las personas que quiero. Por todo esto,
gracias Leito!
Loli (Volver..)
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Mi experiencia con el buceo comienza desde muy chico. Tenía once años y estaba en Puerto Madryn de vacaciones. La primera impresión fue fabulosa. Junto con un instructor de Golfo Azul (operadora de buceo de ese lugar) toqué medusas enormes, estrellas de mar; pero más allá de la fauna, lo que más me dejó esa primera experiencia fue lo increíble de explorar otro mundo tan distinto. Debajo de la superficie todo es diferente. Se siente tranquilidad, y por sobre todas las cosas se siente bien. Es una experiencia única. Después de esa primera vez quedé tan atrapado que quise hacer el curso. Empecé al año siguiente y ahí conocí a Leo Tournier. Yo era el más chico del curso, con tan sólo doce años mientras que todos mis compañeros no bajaban de los treinta. Mi experiencia fue excelente. A pesar de la diferencia de edades todos nos hicimos muy amigos y nuestro examen de evaluación de fin de curso fue una experiencia muy linda. Descubrí que el buceo tiene eso de especial. Genera amistades, grupos unidos, y eso hace un muy buen clima para disfrutar del deporte al máximo. Gracias a Leo, más adelante, ví una ballena abajo del agua, exploré un naufragio, hice buceo con lobos marinos y muchas otras cosas. Hoy en día si bien no puedo bucear cotidianamente, espero con todas las ansias un mail de Tournierdivers para saber si puedo vivir alguna otra experiencia inolvidable.
Luciano Pérez Cerra (Volver..)
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Esto no
es para contar de mis inicios con Leo, en este maravilloso
mundo que es el buceo, sino es para expresar mis sensaciones, de
un viaje en especial, que yo creo que al menos, a mí me va a
quedar guardado en un lugarcito de mi corazón, este viaje del
cual hablo es el que hicimos Matías Pedone (Volver..) |
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Esto del buceo ha estado seguramente algún tiempo dentro nuestro sin que lo supiéramos. Algunos amigos me hablaban de una antigua y famosa serie de televisión o de películas o de las filmaciones de Jacques Cousteau y su Calypso o del Capitán Nemo y su Nautilus. Personalmente siento de modo distinto. Me parece que algo nos liga con el agua y, específica y preferentemente, con el mar. Desde luego la playa y los cuerpos bronceados disfrutando del sol también están presentes. Necesariamente, un espíritu aventurero, sin el cual, no hubiéramos dado el primer paso. El caso es que ya estamos adentro porque nos cruzamos con un personaje que se las trae, autor de esta página, desde la cual les estoy trasmitiendo mis pensamientos, mi cariño, mis experiencias y mi amistad. Cuando le dije a Leo que quería obtener un carnet que me permitiera ir a esos lugares hermosos donde se practica buceo, me contestó lacónicamente: “yo formo buzos” (sic) y así empezamos. Como se advierte, un poco a los porrazos y otro a los empujones. La calidad del curso de “Open water diver” fue sencillamente excelente. Comprendí que bucear es algo más que un entretenido pasatiempo. Hay que aprender bien a hacerlo, porque hacerlo mal es peligroso. Creo que en alguna conversación usamos el símil del esquí. También me dijo “aquí nada se ata con alambre”. Así me adentré en los secretos, las técnicas, las teorías, las destrezas, los miedos, las angustias y las alegrías de mi nuevo deporte. Hay que tener “hambre” de aire y aguantarse; que se llene de agua la luneta y resoplar, ya que no se llena de agua una sola vez; que sacarse el Chaleco y ponérselo, dentro y fuera del agua; que hacer la ronda del “chupete” entre cinco y que alguno se demore mientras esperamos nuestro turno; que acomodar el tanque y que no se caiga el lastre; tener frío y como si tal.... Ustedes pensarán que soy masoquista, pero no es así. Luego de superada cada prueba me sentí placenteramente gratificado. Y me estaba preparando para ser buzo y poder ir a las playas doradas de agua azul traslúcida de mis sueños. Para probarnos que habíamos hecho las cosas bien, allá por diciembre del 2007, dejamos la pileta y nos fuimos a Colonia a la Cantera de Ferrando, lugar espantoso, si los hay, para bucear. Pero es necesario templar el carácter para ser un buen buzo; y la Cantera; además de posibilitar la práctica, cumple con ese propósito. La adversidad refuerza la camaradería, que es amistad y preocupación por tu compañero y tu grupo. Esta, es una actividad afectiva, porque tu amigo te acompaña y te cuida. Les digo que, después, el orgullo es insoportable y gratificante. Y aquí estoy en vísperas de partir para mi check out en “stress and rescue” nuevamente en Colonia del Sacramento, de nuestra querida República Oriental del Uruguay, ya que del otro nombre no quiero ni acordarme. Pero, para el final, guardé lo mejor: en junio nos vamos todos a Cozumel y ahí sí, a disfrutar de la alegría, del paraíso de las arenas suaves, el sol ardiente y el mar azul y transparente. Me lo gané. Soy un buzo. La Plata, marzo de 2008. Luigi (Volver..). |
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Bueno ahí vamos... no soy muy bueno para esto pero veremos. La verdad que el buceo me cambio la vida y mas aun después de conocerlo a Leo porque desde el principio me brindo una seguridad única y una amistad enorme. Creo que la sensación de respirar bajo el agua moviéndote en tres dimensiones con una paz que no encontré en ningún otro lugar no se puede comparar con nada, la sensación de volar, visitando un mundo totalmente desconocido pero maravilloso, lleno de sorpresas gratificantes y esa adrenalina que corre por las venas antes de cada inmersión... no se, no se puede explicar, y si a eso le sumamos las fantásticas formas de vida que habitan en las profundidades y la amistad que se genera en cada viaje, pienso que es lo mejor que me paso en la vida. Opino que todos aquellos que tenemos la oportunidad de bucear somos unos privilegiados: las visitas a los barcos hundidos con todo lo que genera saber una mínima parte de su historia, que se hace sentir; los cantos de las ballenas alrededor del Golfo Azul con sus inmensos cuerpos pero mas grande aun las paz que trasmiten; la divertida pero no por eso menos hipnotizante danza de los delfines; la ternura de lo lobos; las sorprendentes noctilucas; el atrapante azul profundo tirando a negro del Blue Fly; la sensación de ser un ave en el Bosque Sumergido... y tantas otras cosas. Desde ya que todo esto se disfruta mucho mas con la seguridad que te dan los amigos, compañeros, etc. Que al menos a mi me han tocado en los diferentes viajes de Tournier Diver´s. No se dan una idea de la nostalgia que siento al escribir este testimonio, ya que cada recuerdo me provoca unas ganas tremendas de volver ahí, a las profundidades, o donde solo existen las señas, a donde el compañerismo y la amistad se multiplican millones de veces, a donde la adrenalina es constante, a donde la sorpresa esta presente en todo momento, a donde la paz es eterna!!! No lo puedo explicar pero en dos palabras: Impresionante!
Bruno Hernán Pellitta (Volver..). |
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En mi vida hubo un antes y un despues de conocer esta fantastica experiencia que se llama bucear, en mi clase de ingles tuve que comentar mas o menos como me habia ido en el viaje a bariloche y cuales sensaciones reflejaban a groso modo lo real y maravilloso del viaje,... no me fue facil, las palabras salian como borbotones y nada alcanzo para definir lo vivido, este no es mi primer viaje con Tournier Divers,.. un vida a bordo hizo que todo lo vivido hasta el momento resultase anecdotico, este ultimo compartir con todos los que fuimos y con todos los que encontramos en el camino fue mas o menos, tocar el cielo con las manos pero mojados, bueno lo de mojados es un decir porque en esta oportunidad no tuve ni frio ni me moje. ahora diadeveras como dice el chavo, no se puede definir con palabras tanta belleza de paisaje, amistad de grupo, solidaridad de buzo, espiritu de aventura, chuchos compartidos, tablitas bajo el agua, señas complices de buzo a buzo, solo un grupo compacto como los que arma Leo, es capaz de entender la emocion que genera el solo hecho de recordar alguno de los momentos vividos. por eso cuando me preguntan como te fue en el viaje, no contesto enseguida, me tomo mi tiempo, analizo a la persona que me pregunta y procuro que en pocas palabras entienda que no fue un paseo mas, fue una aventura que durara por siempre. Me traje del vida a bordo el sonido de las ballenas, hoy en dia, no necesito oirlo, quedo grabado como ringtong en mis oidos, de Bariloche traje el rayo de sol que jugo conmigo en el bosque sumergido durante todo el buceo, eso quedo tatuado en mis ojos. creo que eso es definir lo que dentro mio paso. gracias por todos los momentos magicos que pase y gracias por permitirme volver al mismo lugar, año entrante y con la misma gente, que sea una promesa de ambas partes. Stella Maris San Martín (Volver..) |
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Leo, soy Mara, te acordas?? la verdad que lei estos testimonios y me trajo tan buenos recuerdos para mi como dice Stella no fue tampoco un paseo mas significo mucho mas que eso, ese vida a bordo y todo lo demas, y hoy aunque haya pasado bastante tiempo te lo agradezco, ahora no es el momento ideal en mi vida para volver, pero volvere y espero que cuando lo decida sigas armando estos viajes. Mara Pellicena (Volver..) |
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Hola, leo como estás? Acabo
de leer la bitacora de viaje de Bariloche y queria aprovechar
para contarte que a pesar de no haber ido, pude ver la felicidad
y la alegria con la que llegaron los viajantes de aquel lugar de
ensueño, ese lugar en donde el espíritu del hombre sapo los
acompaño, sin traje seco y teniendo que evitar los acosos
constantes de los buzos, donde cantaron el himno de la Cantera
de Ferrando, donde tomaron el agua más pura..... de lago y ese
lugar que estaba lleno de recuerdos para unos y emociones nuevas
para otros, y por sobre todas las cosas ..... el lugar
ideal, donde surgen nuevos lazos y otros se refuerzan aun mas.
Todos esto es lo que puedo ver en las caras de quienes estoy
cerca y en las fotos....... las cuales valen mas que mil
palabras.....
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Hola Leo,soy ariel
(veterinario) queria agradecerte toda tu dedicacion
al enseñarme buceo,tuve mucha suerte al encontrar un
instructor como vos,despues de lidiar y dudar si
realmente servia para este deporte,la semana pasada
pude dizfrutar del buceo en Brasil ,pese a un mar
bastante movido(pero siempre recordando que el buzo
es tranquilo) pude poner en practica muchas de las
cosas que me enseñaste, de nuevo gracias por tu
paciencia,por sacarme los miedos y por abrirnos las
puertas a la gran familia SSI.
PD.Ahora vamos por las aguas turbias de la cantera y por la credencial open water. Un abrazo grande Ariel.
Ariel Martinez
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Querido Leo: Cecilia Dusan (Volver..) |
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Buenos dias leo querido
como estas espero que te haya ido bárbaro en buzios a vos que ya
conoces esto lo que te puedo decir es....... gracias por
llevarme a ferrando. Ferrando no puede ser reemplazado nunca.
Deberia ser ley que los check out sean ahí, después de eso será
todo felicidad y fantasia !!!!!! Diego Gutierrez Cigarreta (Volver..) |
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Que decirte leo, creo que en varias oportunidades te dije gracias, nuevamente gracias por haber despertado en mi el interés del buceo. en esta oportunidad me parece muy pronto manifestar las distintas sensaciones que nos envolvió este viaje, por lo pronto, fascinante un mundo distinto, tengo eln mi cabeza (calor, arena, pirámides, arrecifes indescriptibles, agua cristalina, camellos, etc.) todo eso y además roma, en fin ya se acomodaran las cosas, pero si por sobre todas las cosas, no quiero dejar de expresar mis felicitaciones para el maestro leo y para Alejandro por haber realizado ese desafío del buceo técnico del blue hole y canyon, grande chicos. besos
Cecilia Dusan (Volver..) |
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Buenos dias leo querido
como estas espero que te haya ido bárbaro en buzios a vos que ya
conoces esto lo que te puedo decir es....... gracias por
llevarme a ferrando. Ferrando no puede ser reemplazado nunca.
Deberia ser ley que los check out sean ahí, después de eso será
todo felicidad y fantasia !!!!!! Diego Gutierrez Cigarreta (Volver..) |
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“Un ascenso descontrolado” Dicen
que la nostalgia no es buena; creo que los que lo dicen se
equivocan. La nostalgia es el reflejo de un sentimiento profundo
y duradero que se tiene por haber vivido algo que hasta podría
decir: tal vez demasiado fuerte. Creo que hoy me invade la
nostalgia; si tuviera un deseo, solo uno, sería volver a la
Cantera con ese mismo grupo, esa misma gente y esa inmensa
cantidad de experiencias que hacen de la adversidad algo
insignificante. Me resuena en la mente la frase que escuché
embarcados de regreso en el Colonia Express: “van a ver que
mañana, y tal vez por el resto de la semana, las imágenes de la
Cantera, de los momentos vividos, van a aparecer de manera casi
constante”. Pido disculpas si no son las palabras exactas, pero
creo que ese era el sentido que le quiso dar aquel que la dijo.
Y no estaba errado. Desde el domingo a la noche, conciliar el
sueño debe haber sido complicado para la mayoría de nosotros. Si
de algo hubiera estado segura, seis días atrás, es que nada ni
nadie iba a poder cambiar mi vida, mi destino. Me equivoqué de
una manera casi vergonzosa; impensado fue para mi soñar,
siquiera imaginar, que en tan poco tiempo podía algo y alguien
cambiarme la perspectiva de ver el mundo, de vivir la vida, de
una manera tan drástica. Pero la realidad resultó ser tan
diferente a aquel hoy ya erradicado pensamiento. Sí, es que el
buceo, el buceo en la Cantera, marcó nuestras vidas… El buceo
resultó ser una heterogénea mezcla de placer, adrenalina,
compañerismo, solidaridad y responsabilidad; pero no por
heterogénea, menos perfecta, todo lo contrario. El placer surge
de la emoción de conocer ese mundo inalcanzable para muchos, de
la satisfacción de superación personal que genera, por qué no
decir, el deber cumplido, el haber alcanzado aquello que nos
propusimos y que por un instante parecía casi imposible. Había
demasiados factores negativos en la Cantera para pensar que era
algo simple cumplir con nuestro objetivo. Pero ni el agua casi
helada, ni las nubes que cubrían los débiles rayos de sol del
invierno Colonial, ni la niebla del domingo que convirtió a la
Cantera en un lúgubre Lago Ness de cuentos, fueron una barrera
suficiente para amedrentar nuestro coraje, y así empezar a vivir
algo parecido a un sueño que sienta como eterno. Y si, el buceo
también es solidaridad y compañerismo. Desde el momento en que
tocamos el agua, ya no somos dos personas cómplices en la
aventura, somos una. Dos mentes y dos cuerpos fusionados por la
dependencia que genera saber que parte de la vida de tu
compañero está en tus manos, y viceversa. La mirada y las manos
son la comunicación ineludible. Una mirada genera tranquilidad y
alegría; alguien te cuida. Una mano sostiene la tuya para
hacerte saber que la otra persona esta ahí, con vos; pero,
también para decirte que en cierta forma te necesita. Y esa
solidaridad y compañerismo, pero también la responsabilidad que
genera saber que uno depende de elementos ajenos al cuerpo para
vivir, hacen que uno no quiera abandonar al compañero, nunca, ni
por un instante. Por eso es que creo que el peligro no está en
arriesgarse al ayudar, el peligro está en dudar en ayudar a
aquel a tu lado. Ni la posibilidad y luego certeza de un ascenso
descontrolado, hicieron que dudara un segundo en seguir a tu
lado, es más, no lo hubiese cambiado ni por un instante. Espero,
con estas pocas palabras, transmitir un sentir. El buceo
alimenta el alma y satisface el espíritu, y eso no puede ser
otra cosa que algo absolutamente adictivo…esto acá no se
termina, recién empieza y es sin dudas, un ascenso descontrolado
a un mundo promisorio… Gracias Leo por haberme dado la
oportunidad de conocer un mundo nuevo, no solamente el del agua,
sino de todo lo que rodea al buceo. Gracias Bruno, Ale y Sergio,
por la paciencia, el apoyo y por transmitirnos su experiencia.
Gracias a mis compañeros: Vir, Peque, Antonio, Walter, Marina,
Mauro, Vale, Ruben, Diego, Marcelo, Agus; sin ellos, estas
palabras serian inexistentes, porque nada más cierto que el lema
“bucear es un placer, pero si es con amigos, el placer es
doble!”. Hasta la próxima, por muchas memorias más!!!! Irene Victoria Massimino (Volver..).
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Stella Maris San Martin (Volver..) |
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Para ser buso hay que tener ganas y buenos maestros...Leo y Bruno un equipo de maestros...mi agradecimiento.
Alejandro Konrad (Volver..).
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Alguien me pregunto hace un tiempo qué era el buceo para mí,
que por qué me había acercado al mismo, que qué cosa me atraía. Había mucha gente presente y respondí solo con la pasión… pero me quedo el aguijón de reflexionarlo, madurarlo. Así que me vuelvo a realizar la misma pregunta…. El otro día dando una clase en una de las facultades, comencé a contarles a mis alumnos sobre las causas y el origen del filosofar… y en un momento no sabía si estaba hablando de filosofía o de buceo… ¿Tengo acaso narcosis? No lo creo. Ciertos autores –y comparto- sostienen que la filosofía empuja a la inteligencia y a la voluntad a la contemplación de la verdad, de la realidad, a pararse frente a la cosa porque sí, gratuitamente tal lo hace un poeta frente a la prosa o un Romeo frente a su Julieta… y descubrir en esa realidad la belleza, la unidad de la simplicidad, la bondad del objeto…Eso es filosofar, es buscar la sabiduría más profunda en forma desinteresada…hurgar en la realidad misma sin otro fin que el comprender… Hace unos días unos compañeros de actividad se fueron a bucear a Ushuaia… con -4º de temperatura… ¿qué fueron a buscar? ¿fama? ¿un diploma? ¿un Guiness? Nada de eso y si estimo que tiene que ver con todo lo plasmado en el párrafo anterior… Deduzco que su inteligencia ansiaba ver la verdad del canal… la realidad misma de las centollas o los bosques de kelps, y no meras imitaciones, querían contemplar la realidad… y digo querían, pues su voluntad los empujaba viendo en esa verdad un cierto bien para sus almas, un gozo… y si esto no fue así entonces no se que sentido tiene el bucear…. No hace mucho tiempo atrás comencé con esta actividad y nuevamente pido el amparo de la filosofía… hay causas que llevan al filosofar, tales como la contemplación, las situaciones límites, el ocio, en el fondo, todo aquello que es y posee un niño de pequeña edad… Recuerdo el primer día que ingresé en la pileta, con el scuba y poco más que ganas. Aún no se si fue pánico o admiración o quizá las dos… fueron diez centímetros de profundidad los que marcaron la diferencia, no puedo explicarlo, pero por un momento me paso por la mente que estaba desafiando a la naturaleza al ingresar a un mundo vedado al hombre, venciendo uno de los límites de los más simples y complejos a la vez… Esa noche fue larga… y encima al otro día había que volver, curso rápido de verano… Cuantas cosas, Dios hizo la creación y nos la dio pero sabiamente, sabiendo que destruimos todo lo que tocamos, nos regalo y guardo el 75% de ese tesoro bajo el manto del mar… y yo estaba siendo de los privilegiados que estaba ante el umbral de tal maravilla, ante el umbral de la contemplación infinita del mar y su Creador… Tardíamente, hace unos días, en el primer buceo en el mar, pude observar como mis compañeros primerizos de aventuras se maravillaban ante los cardúmenes, los peces globos, etc. Recuerdo que vencidos los problemas técnicos iniciales, goce de la vista que anticipadamente había imaginado y sentí una plenitud imposible de comunicar, tanto que perdí la noción del tiempo, del espacio, simplemente mi alma acompañaba al cuerpo en la ingravidez, todo mi ser flotaba, contemplaba al mundo, sus regalos y porqué no, a la inteligencia de su Creador. Prosigamos, el segundo día de pileta, fue desastroso, estaba en la pileta pero sólo una parte de mí. Otra seguía sin saber que me pasaba, tanto que a los pocos días de estar en la pileta solo, viendo el agua, sintiendo el sonido de la respiración entendí que lo que me pasaba era buenísimo, estupendo, superlativo. Ese miedo al agua, a lo desconocido comenzó a disminuir… zona de confianza y confort le dicen, ¿no? Un nuevo mundo se abrió. En una de las clases le dije a Leo que en sus manos estábamos poniendo nuestras vidas… y le pareció excesivo… pero yo aún no tenía claro de que estaba hablando… de esto estaba hablando. Párrafos arriba mencionaba a las situaciones límites, entendiendo por tales a aquellas que nos sobrepasan, que nos ponen en perspectiva lo importante… seguro que lo han vivido. Algunos alumnos me dicen que no tienen tiempo… que tienen mil cosas, hasta que alguno, sobre todo los del interior, sufren alguna contrariedad y se encuentran solos en esta ciudad, y entonces, todo lo que era importante ya no lo es, todo se reduce a la pregunta de ¿ahora, que hago? ¿qué es lo importante? ¿cómo sigo? Eso me pasó, parafraseando al gran Hamlet, la cuestión en la pileta era ¿respirar o no respirar? ¿vale la pena sobreponerse a este stress? Tenga en cuenta que cuando le conté a mi madre que había incursionado en un curso de buceo, casi con estupor exclamó: ¿vos a bucear que nunca te metiste ni en un fuentón? En fin… las madres son sabias. Fue allí donde le prometía a Leo que me convertiría en un buzo, en un buzo TRANQUILO. La verdad que el premio por perseverar se mostraba con suma fruición… Ni hablar del ocio… esto del buceo es tan ¿? que por primera vez en 18 años de trabajo tomé en serio la cuestión del ocio… y finalmente, después de tanto leer de filosofía y sobre mis queridos griegos, en un barco alejado de la costa entendí que era el ocio sumado a la contemplación y las preguntas límites… aunque agradezco eso de “mejor tarde que nunca” Pero no solamente esa cuestión significa el buceo… siempre he leído que la medida en el buceo es dos, me hablaron del sistema de compañeros, leí que alguien había publicado un eslogan que dice que "bucear es un placer y que si es con amigos, es doble ese placer…” Sinceramente no lo comprendí, nunca pasó a ser el tema más que un problema de cuidarse la espalda, de un par de normas de seguridad. Por lo que mencionaba antes tenía toda la sensación de que el buceo era una cuestión interior, de asimilación, de nutrición intelectual y afectiva, de intimidad, pero en solitario, en un solo sentido, en un entrar y permanecer en lo profundo de nuestro ser. Me equivoque. Ya en el aludido primer buceo en el mar, las cosas me comenzaron a resultar raro, casi todos hablaban el mismo idioma, las mujeres y los hombres, los con experiencia y los sin, los pequeños y los grandes… Era un microclima, no había egoísmo, no estaba presente la selva diaria del sálvese quien pueda, todos estaban ociosos, sin apuro, disfrutando… Fue duro comprender como gente que no había compartido más que una combi y un avión estuvieran como hermanos, como pares… Pero era así. Era un hecho, era la realidad misma manifestándose. Una de esas tardes en la posada, hablando con una Señora maestra sobre su amor, su “refugio” me di cuenta de que era lo que pasaba, y nuevamente la filosofía presente con el “ágora” El ágora era el centro de la cultura de los griegos, el centro donde se reunían todos en la ciudad, a platicar, a vender, a hacer política, etc. y el buceo era ese ágora… ¡Qué alegría! Comprendí, en parte, por qué Aristóteles en su ética le brinda especial importancia al tema de la amistad… Aristóteles sostiene que todo acto tiene un fin, que es la felicidad, pero se puede buscar este fin en diversas cosas, y el más perfecto es la contemplación, a la cual ayuda la virtud necesariamente, y la amistad es una de las más bellas virtudes. En fin, sin afán de ser pesado, creo que puedo concluir que el bucear es cómo la filosofía, es un medio de contemplación del mundo, de la creación, es una posibilidad de vislumbrar a la mano de Dios, de gozar el ocio, la belleza, preguntarse sobre el sentido de vivir y del mundo, una máquina de hacer amigos… al menos en este caso. Es un irse del mundo estando en el mundo… Es un ordenar al hombre en el mundo, en la superficie todo es dominio del hombre, pero bajo, el hombre es un forastero que debe respetar el orden natural establecido, donde se siente la infinitud del mundo y la finitud del propio ser… Es una pasión, ordenada, racional, que exige el equilibrio del hombre en cuanto cuerpo espiritualizado, de la persona, como intimidad gozosa. Juan Pablo II dice que persona es quien se auto posee…, y acaso, ¿ eso no es un buzo…? Perdón por la extensión, pero renuncio a entender al buceo como un deporte que solo permite la inyección de adrenalina, la posibilidad del desafío. No desconozco estas cuestiones, pero estoy convencido de que por si solas no explican ese “no se que...” que es el buceo y su mundo circundante. Con afecto, Rafa. Rafa (Volver..).
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